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Historia de la Aviación en Chile

FONDO HISTORICO DOCUMENTAL
Coronel de Aviación (A)
ENRIQUE FLORES ALVAREZ

Homenaje

La heroica gesta de los hombres que conquistaron las rutas aéreas  supera los límites de la fantasía.

A medida que el tiempo transcurre, su progreso técnico avasallador, las emociones, desalientos, triunfos y sacrificios de quienes surcaron por primera vez la ruta más difícil del mundo, parecieran esfumarse. Sin embargo, basta citar fechas, nombres, lugares y exhibir en forma pictórica los aviones empleados, para que surja, en toda su magnificencia, el recuerdo de la extraordinaria tarea cumplida, en bien de Chile y de la comunidad.

Desde la aventura del primer vuelo realizado por Page en un frágil aparato, sobre el Club Hípico de Punta Arenas, el 23 de agosto de 1914, hasta la incorporación de los Jets de LAN-CHILE en la ruta austral, ha transcurrido medio siglo. En este lapso, se destaca con relieve histórico, el 27 de enero de 1930, día que significó para los habitantes de Magallanes, el advenimiento de una nueva era, el de las comunicaciones aéreas con el resto del país. Por primera vez un avión proveniente desde la capital hizo rugir sus motores sobre la ciudad que, jubilosa, izó el pabellón nacional en el frontis de las casas y brindó a los aviadores una acogida apoteótica, jamás superada. El temple y la férrea voluntad del comandante Arturo Merino, asesorado por el capitán Alfredo Fuentes y la tripulación del Junkers N° 6, hizo posible este milagro.

A partir desde entonces, la Fuerza Aérea de Chile, no desmayó en sus propósitos de dominar la ruta austral. La heroica tarea fue paulatinamente cumplida, con éxitos y también fracasos, que no disminuyeron la inquebrantable decisión que animaba a jefes, pilotos y tripulantes, por vencer las dificultades.

Los primeros vuelos se cumplieron a través de los canales, sin informes meteorológicos ni comunicaciones de radio, con cerrazones y vendavales, entre montañas de selva virgen y aguas jalonadas por islotes y mástiles de barcos semihundidos. Allí sucumbieron, el teniente Aníbal Vidal y su mecánico Ernesto Román, los tenientes Rodolfo Marsch y Darío Aguilera, el sargento Arturo Peña y el cabo Fernando Hermosilla, nombres, todos éstos, que junto a los del capitán Alfredo Fuentes, los sargentos Luis Soto y Alfredo Moreno, perdurarán como ejemplo de sacrificio en aras del progreso nacional.

Al esfuerzo precursor de la Fuerza Aérea de Chile, se unió el del Club Aéreo de Magallanes y el de los entusiastas pilotos, Franco Bianco, Francisco Bermúdez y Tomás Saunders, quienes, en frágiles avionetas, surcaron la misma ruta, hacia Santiago y fueron portadores de la gratitud de una zona que reconocía los desvelos del gobierno por sacarla de su aislamiento.

La Segunda Guerra Mundial, permitió a LAN-CHILE incorporar nuevos aviones de transporte en sus rutas comerciales. Tan pronto fue posible, inició los estudios para extender sus alas de progreso hacia la zona austral. Creó una Posta en Punta Arenas y el 30 de junio de 1945 inauguró el primer servicio regular de pasajeros a Por- venir, hecho trascendente que significó la incorporación definitiva de la Empresa a la cruzada por dominar y establecer las rutas de unión con el resto del país.

Inspirados en el mismo ideal que animara al comandante Merino, sus sucesores en la jefatura de la FACH y de LAN-CHILE. generales Diego Aracena, Rafael Sáenz y Manuel Tovarías; Juan del Villar, Marcial Arredondo, Adalberto Fernández y Eric Campaña, entre otros, han cumplido su patrió- tica misión, junto a una decena de aviadores, pilotos y tripulantes, que en la ruta austral protagonizaron anónimas hazañas, dignas de figurar con letras de oro en las páginas de la gloriosa historia aeronáutica de Chile.

Desaparecidos los más, sobrevivientes los menos, rindamos a esta pléyade de conquistadores del siglo XX, nuestro homenaje.

 

Enrique Flores Alvarez Coronel (R) FACH